• Nick T.

La llorona (2019)

“I have been ripped wide open

by a word, a look, a gesture— from

self, kin, and stranger”

Gloria Anzaldúa, Healing Wounds.


Pocas experiencias sensibles nos traen lo que la obra de Yairo Bustamante. Existe poca representación indígena en la industria del cine; sin embargo, La llorona (2019), así como Ixcanul (2015), no sólo tratan el tema, sino que muestran la realidad cruda que implica ser marginade de la sociedad de América Latina. La llorona nos permite una aproximación a Lo Otro, así, con mayúsculas; pues pone delante de su receptor, esta sensibilidad ante el terror de un mito como el de la llorona, a partir del conflicto que genera la diferencia entre raza y clase social en Guatemala.


El manejo de la luz, y otros elementos naturales, como el agua y el fuego, hacen de esta obra un filme sensible. El agua, sobre todo, aparece como recurso simbólico que representa a la llorona, así como su llanto conocido: “ay mis hijos”. Llanto que nos permite entender, como dijo una vez Gloria Anzaldúa, que la única defensa de estas personas marginadas, por ser de otra raza o por ser mujeres, es justamente ese llanto.


La película muestra la casa de Efraín Ríos Montt, el dictador Guatemalteco, quien entró a juicio e investigación por fosas clandestinas y genocidio en 2013 y, no obstante, murió antes de concluír su proceso. La película retrata, desde dentro de la casa del acusado, su experiencia con la vejez, que al mismo tiempo le cede empatía de parte de su familia y la gente que lo apoyaba. También le justifica que, por ejemplo, se meta al cuarto de baño de sus empleadas a verlas bañarse... porque alucina, porque está envejeciendo, porque el estrés postraumático lo tiene como un loco. Mientras tanto, la familia empleada, quien además tiene lazos de sangre con el patrón de la casa, se da cuenta de que el espíritu que aterroriza a más de un país, está cerca.Bustamante, como se hace en la narrativa contemporánea, utiliza el terror para mezclar lo político con lo insólito, lo personal con lo político, parece que, para este director, hacer arte es decir la verdad, con todas sus implicaciones y posibles vertientes. Esta es una obra que, si bien se le puede cuestionar aún su posición al tratar temas de opresión de clase y raza, merece reconocerse el trabajo artístico y crítico que tiene.

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